#Opinión La corrupción en tiempos de la pandemia COVID-19

Por Karen Paola Herrera

El que ayuda a la maldad de su gobernante comete una falta, el que se adelanta a las maldades de su gobernante comete una falta mayor. Todos los altos funcionarios de hoy en día se adelantan a sus soberanos en la comisión de maldades, por eso digo que los altos funcionarios de ahora son peores que sus gobernantes.

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Según una noticia publicada en el periódico El Tiempo1, El COVID 19 – SARS-CoV-2 (coronavirus) tuvo su primer contagio el pasado 17 de noviembre de 2020, esto se ha concluido en una investigación del periódico hongkonés South China Morning Post basada en datos gubernamentales. En la investigación se sostiene que una persona 55 años natural de la Provincia de Hubei, foco del brote, habría sido la primera en contagiarse con el virus. Afortunadamente en la actual pandemia tenemos un relativo grado de certeza respecto de cuándo empezó, pero según (Villamil, 2017) intentar registrar con cierto grado de exactitud, cuáles son los verdaderos orígenes de la corrupción, requiere de una extensa y exhaustiva revisión bibliográfica, para llegar a la conclusión de que la ausencia de datos históricos, empíricos y científicos sobre la misma, no permiten determinar con precisión cual es el verdadero origen del fenómeno.

Afortunadamente las investigaciones que se han realizado por lo menos nos han permitido, como se ha referido ut supra, tener una relativa certeza respecto del origen de la pandemia que desde hace ya varios meses ha desestabilizado al mundo, pero lamentablemente de la corrupción no conocemos su origen. De todo esto algo resulta muy curioso, según el periódico de noticias BBC MUNDO NEWS, actualmente se están probando seis vacunas contra el virus en humanos.3 Estas vacunas que actualmente desarrollaron muchos países y laboratorios científicos, han sido posible, entre otras cosas, gracias al estudio de las cepas, lo cual contiene información biológica de interés científico. Tal como lo prometieron los científicos, el virus del COVID 19 tuvo una vacuna sea para prevenirlo, pero antes y después del COVID 19 ya existía un virus quizás más mortal, el de la corrupción, este virus no tiene cepas pero sí corruptos, no tiene vacunas pero sí incentivos y es de más fácil contagio, pues ni siquiera requiere contacto físico con quien lo padezca.

Según el índice de percepción de la corrupción de 2019, publicado por la organización Transparencia Internacional, en una lista de 180 países y con una puntuación de 0 a 100, donde cero es muy corrupto y cien es muy limpio, Colombia obtuvo la penosa puntuación de 37 puntos sobre 100, lo que le hizo merecedora del infausto puesto número 96 entre 180 países.

En Colombia, con la llegada del nuevo siglo, el actual, logramos la expedición de nuevo código penal, a través de la Ley 599 de 2000. Un título fue dedicado de manera exclusiva a los delitos contra la administración pública, el título XV. Luego de varias modificaciones normativas, en el año 2011, con la expedición de la Ley 1474 de ese mismo año, fue expedido el Estatuto Anticorrupción. Años después, en una polémica consulta anticorrupción celebrada el 26 de agosto de 2018, el pueblo dijo NO.

Luego de este breve y conciso acontecer histórico, el 3 de abril de 2020 en un comunicado de prensa emitido por la Procuraduría General de la Nación (Ministerio Público), se le informó a la opinión pública que ese organismo, además de la Fiscalía General de la Nación y la Contraloría General de la República, para garantizar la correcta administración de los recursos públicos destinados a atender la emergencia habían decidido poner en marcha un programa de vigilancia y control denominado “Transparencia para la Emergencia”.

La vacuna para la prevención o cura del COVID 19 tal como ha quedado demostrado, fue acertada, pero la corrupción en tiempos de la pandemia también es inminente, así lo demuestran muchas denuncias. En los próximos meses o quizás años lograremos controlar el COVID 19, pero quizás lo mismo no ocurrirá con la corrupción, pues nos hemos condenado a vivir con ella.