Editorial: El miedo no es a que Petro llegue, el miedo es a que no se vaya.

La alternancia en el poder es uno de los elementos fundamentales de la democracia, elecciones periódicas y con garantías para todos los sectores que en ellas participen son las que le dan la legitimidad a los gobernantes y le permiten al pueblo cambiar de rumbo en los siguientes comicios si así lo deciden las mayorías.

De allí que la prioridad de los regímenes autoritarios y antidemocráticos sea el de instaurar la reelección indefinida para garantizar su perpetua permanencia en el poder.

Su método ya está escrito y es sencillo y eficaz, primero imponen la narrativa del estado fallido para luego proponer reformas profundas que solucionen mágicamente todos los problemas de la sociedad a través de una asamblea constituyente y en ella se incluye el “ articulito “ reeleccionista que abre paso a la dictadura.

Así sucedió en Nicaragua y Venezuela en donde votaron ilusionados con el “ cambio “ y terminaron sumidos en la miseria, la represión y esparcidos por el mundo mendigando monedas en cada semáforo.

Hoy esa amenaza se cierne sobre Colombia encarnado en Gustavo Petro, un convencido de las bondades del socialismo del siglo XXl y de que es él el “ mesías “ ungido para conducirnos al paraíso en donde un gabinete de lujo encabezado por Roy, Benedetti y Piedad lo acompañará para hacer realidad el “ cambio “.

El talante antidemocrático de Gustavo Petro es evidente y sus propuestas son tan confusas e irrealizables que él mismo las niega constantemente incluyendo la de una asamblea constituyente con reelección indefinida.

Por eso el miedo no es siquiera a que sea un mal presidente, a lo largo de nuestra historia hemos tenido buenos, regulares y malos pero siempre han entregado el poder al terminar su mandato.

El miedo no es a que Petro llegue, el miedo es a qué no se vaya.